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Coste de gasolina

De Madrid a Valencia en coche: distancia, tiempo y coste

Los 360 kilómetros de la A-3 son una de las rutas más transitadas de España, y se hacen en entre tres horas y cuarto y cuatro y cuarto según el tráfico. Esto es lo que tardas y lo que cuesta.

Respuesta corta

360 km y entre 3 h 15 min y 4 h 15 min al volante

El trayecto por la A-3 son 360 kilómetros que se recorren en entre 3 h 15 min y 4 h 15 min según el tráfico y sin contar paradas, y no tiene ni un peaje. En combustible se van 21,6 litros, unos 33,67 €. Yendo cuatro personas salen 8,42 € por cabeza, y el viaje completo —ida y vuelta— sube a 16,84 € cada uno.

Distancia
360 km
Tiempo al volante
3 h 15 min – 4 h 15 min
Gasolina solo la ida
33,67 €
Ida y vuelta entre 4
16,84 € por persona

360 km por la A-3, consumo medio de 6 l/100 km en autovía y gasolina a 1,559 €/l. La A-3 no tiene peajes. El tiempo es de conducción, sin contar paradas.

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En detalle

La ruta: cuántos kilómetros y cuánto se tarda

Madrid y Valencia están separadas por unos 360 kilómetros por la A-3, la autovía del Este, que une las dos ciudades prácticamente en línea recta. El trayecto se hace en entre 3 horas y cuarto y 4 horas y cuarto de conducción efectiva, sin contar paradas.

Ese margen no es prudencia excesiva: es la diferencia real entre hacerlo un martes a media mañana con la autovía despejada y hacerlo un viernes por la tarde. Baila además según de dónde salgas y a dónde vayas: no es lo mismo arrancar desde el centro de Madrid que desde la A-3 ya tomada, y en Valencia hay varios kilómetros de diferencia entre el centro y los pueblos de la costa. Cuenta también que los accesos a Madrid —M-30, M-40 y M-50— son donde se acumula casi todo el retraso los viernes por la tarde y los domingos por la noche. En hora punta de operación salida, el trayecto se puede ir con facilidad por encima de las cuatro horas y media.

La buena noticia es que la A-3 no tiene peajes en ningún tramo, así que el único gasto del camino es el combustible y lo que te tomes en el área de servicio.

Qué hace variar el precio

La cifra de arriba usa un consumo de 6 litros cada 100 kilómetros, razonable para un turismo de gasolina rodando a velocidad constante por autovía. Ese número puede moverse bastante: un diésel moderno baja de 5 litros en ese mismo trayecto, mientras que un SUV cargado con equipaje, con el aire acondicionado a tope o rodando a 130 en lugar de a 110 puede irse por encima de 8.

El precio del carburante es el otro factor, y varía entre comunidades y entre estaciones. Repostar en una gasolinera de autovía suele salir bastante más caro que hacerlo en la ciudad antes de salir, con diferencias que en un depósito completo compensan el pequeño desvío.

Compartir coche cambia por completo la cuenta

Es donde está el ahorro real. El coste del trayecto es el mismo vayas solo o vayáis cuatro, así que cada ocupante adicional divide la factura sin aumentarla. La comparación con otras opciones se vuelve interesante: yendo cuatro personas el coche es difícil de batir; yendo solo, tren y autobús suelen salir a cuenta.

Lo que este cálculo no incluye

Solo cuenta el combustible. Como la A-3 no tiene peajes, en esta ruta concreta no hay nada que sumar por ese concepto, pero sí conviene contar el aparcamiento en destino, que en Valencia capital no es barato.

Tampoco incluye el coste real de usar el coche: neumáticos, aceite, mantenimiento, seguro y depreciación. Si quieres una cifra completa para repartir con honestidad entre los ocupantes, una regla habitual es sumar entre 0,03 y 0,06 € por kilómetro a lo que salga de combustible.

Cuándo sale mejor el coche y cuándo el tren

Con estas cifras la comparación se hace sola. Yendo solo, el combustible ya se acerca al precio de un billete de tren comprado con antelación, y encima pones tres o cuatro horas de conducción frente a menos de dos de trayecto en AVE. A partir de dos ocupantes el coche empieza a ganar, y con tres o cuatro no hay discusión: el coste por persona baja a menos de la mitad de cualquier alternativa.

Hay un matiz que suele olvidarse: el coche te deja en el destino exacto, mientras que el tren te deja en la estación. Si vas a moverte por Valencia capital, el transporte público resuelve; si tu destino es la playa, un pueblo del interior o vas cargado con equipaje, la comodidad del coche vale más que la diferencia de precio. Y si viajas en temporada alta, sumar el aparcamiento en destino puede cambiar por completo el resultado de la comparación.

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